Cincuenta y tres estaciones en paralelo del Tokaido, estación Minakuchi

Kuniyoshi (1797 - 1861)

Editor: Kojima Jubei

 Miniaturas


Este grabado nos sitúa  serie comercial "Cincuenta y tres emparejamientos para la carretera Tōkaidō" (Tōkaidō gojūsan tsui), uniendo el talento del maestro Utagawa Kuniyoshi (cuya firma se aprecia en el centro izquierdo bajo el seudónimo Chōōrō Kuniyoshi ga) con el rico folclore de las provincias japonesas. En esta ocasión, la estampa nos transporta a la estación de Minakuchi, y lejos de retratar a samuráis trágicos o cortesanas melancólicas, Kuniyoshi nos deleita con una de sus temáticas favoritas: los héroes y heroínas del pueblo llano dotados de habilidades sobrehumanas.

La protagonista indiscutible de esta escena es Oiko, una mujer legendaria del folclore local célebre por poseer una fuerza física descomunal. La genialidad narrativa de Kuniyoshi brilla al presentarnos a esta "supermujer" no en medio de un esfuerzo titánico, sino en un momento de absoluto descanso y desenfado. Oiko domina el primer plano con una postura relajada y rebosante de confianza. Con la mano derecha sostiene elegantemente una pipa tradicional japonesa (kiseru) de la que cuelga su bolsa de tabaco, mientras se lleva la mano izquierda (cubierta por la manga) a la boca en un gesto casi reflexivo o de sutil diversión. Su indumentaria refleja su origen trabajador pero con un enorme gusto estético: lleva una toalla de algodón (tenugui) anudada a la cabeza para el sudor, y viste un espectacular kimono que combina audazmente paneles de gruesas rayas negras y grises, telas rojas con motivos florales, y un intenso azul índigo decorado con grandes peonías blancas.

El verdadero toque de humor y contexto histórico se encuentra justo detrás de ella, en el paisaje del fondo. La leyenda cuenta que, durante una severa sequía, los agricultores de la zona se peleaban por el agua para sus campos de arroz. Para solucionar (o quizás zanjar) la disputa, Oiko tomó una roca gigantesca que docenas de hombres no podían ni mover y bloqueó el canal de irrigación con sus propias manos. En el fondo del grabado, trazado con líneas más finas para dar sensación de profundidad, podemos ver precisamente a los desesperados agricultores locales luchando en vano con picos y herramientas contra la inmensa roca en el agua, mientras Oiko, en primer plano, fuma su pipa con total tranquilidad, ajena al caos que acaba de provocar con su fuerza sobrehumana.

El diseño de la estampa se completa con los clásicos elementos editoriales que equilibran la composición. En la esquina superior derecha, un robusto bloque negro con caracteres blancos anuncia el título de la serie. Justo a su lado izquierdo, Kuniyoshi enmarca el texto explicativo de la leyenda dentro de un hermoso cartucho con la forma de un abanico rígido tradicional (uchiwa), un recurso gráfico muy popular que aporta dinamismo a la página. En definitiva, es una obra maestra del diseño y la narración visual, donde Kuniyoshi homenajea la vitalidad, el humor y la fuerza indomable de las leyendas populares japonesas, ofreciendo una estampa llena de carácter perfecta para cautivar a cualquier amante del ukiyo-e.