Editorial Kunai-shō Zōhan
Artita Matsumoto Fūko (1859-1923)
Autor texto Motoda Nagamoto
Fecha 1882

Durante los primeros años de la Restauración Meiji (1868 en adelante), Japón adoptó rápidamente las ideas y sistemas educativos occidentales. Sin embargo, el Emperador Meiji y figuras como Motoda Nagamoto sintieron que la juventud estaba perdiendo sus valores morales tradicionales.
El Yōgaku Kōyō fue comisionado directamente por el emperador (como indica el prefacio, donde relata sus instrucciones directas) para contrarrestar esta occidentalización. Su objetivo era reintroducir y afianzar las virtudes confucianas fundamentales, como la lealtad al emperador, la piedad filial (el respeto a los padres y antepasados) y el deber moral.
Este libro se distribuyó profusamente por todo el país y se convirtió en la piedra angular de la educación moral japonesa de la época. Sentó las bases ideológicas para lo que más tarde sería el famoso Edicto Imperial sobre la Educación de 1890.
Para la edición oficial de 1882, la responsabilidad creativa y editorial recayó en dos figuras muy destacadas, respaldadas por el gobierno de la época:
El Editor y Compilador: El texto fue redactado y seleccionado por Motoda Nagamoto (a menudo leído como Motoda Eifu), el tutor y consejero personal del Emperador Meiji. Sin embargo, el "editor" en el sentido de la entidad que financió, aprobó y distribuyó la obra fue el Ministerio de la Casa Imperial (宮内省, Kunai-shō). El sello rojo que mostraste en las imágenes es la confirmación de que esta es la edición gubernamental oficial original.
El Artista de las Ilustraciones: Las ilustraciones fueron realizadas por Matsumoto Fūko (松本 楓湖, 1840-1923). Fue un pintor sumamente respetado de los periodos Meiji y Taisho, pionero en la revitalización del Nihonga (pintura de estilo tradicional japonés) y particularmente famoso por sus rekishi-ga (pinturas de temática histórica). Sus dibujos en esta obra servían para dar un rostro visual a las figuras históricas, samuráis y leyendas que protagonizaban las lecciones de moral y lealtad del texto.
El trabajo conjunto del erudito más cercano al emperador y un pintor histórico de renombre subraya el inmenso esfuerzo oficial que el gobierno japonés depositó en esta obra para educar a la nación.